La nueva generación de compradores de viviendas en la CDMX se inclinan fuertemente a la vivienda usada. Esto se debe a que el precio de los inmuebles ha aumentado de manera exponencial durante los últimos 10 años. De igual forma, esto ha impulsado a los compradores a buscar créditos para poder adquirir el inmueble.

Paulina Prieto, directora ejecutiva de Crédito Hipotecario de Scotiabank, afirma que “las solicitudes de financiamiento para inmuebles usados ha tenido momentos de repunte”. De igual forma, comenta que en 2016 “el 70% de las hipotecas correspondió a vivienda nueva y el 30% a la usada. Hoy, la mezcla se ha movido a 55% nueva y 45% a la usada”.

Pero, ¿a qué se debe esta exponencial alza en los precios? Gene Towle, socio director de Softec, explica que se debe a que en la CDMX se construyen al año 25,000 viviendas, pero la población demanda 120,000. Esto automáticamente empuja los precios a un alza muy sustanciosa y, por ende, las viviendas usadas terminan siendo una buena opción. De igual forma, Towle indica que esto sucede únicamente en la CDMX, que “Monterrey, Guadalajara y Mérida tienen un buen balance en su oferta de vivienda”.

Jorge Valle señala que “una persona con un salario promedio en busca de una casa o departamento de un millón de pesos tendría que comprar en zonas de la periferia y al final no le convendría, por el gasto en tiempo y dinero que representan los traslados. Así que mejor renta o compra un inmueble usado”. También afirma que “el mercado está cambiando con las generaciones. Una familia con hijos pequeños necesita más espacio del que las viviendas nuevas ofrecen, pero los millennials ven más beneficios en comprar departamentos nuevos y pequeños con áreas comunes en las cuales formar comunidad”.

Sea vivienda nueva o usada, ambas tienen puntos a favor y en contra. Es por eso que es muy importante que el comprador evalúe las necesidades específicas de ubicación, espacio, precio, etc.. para así decidir cuál es su mejor opción. La clave para que la inversión patrimonial sea exitosa es que el inmueble tenga una larga vida útil, especialmente si se hará la compra mediante un crédito.

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