Dorothy Hermann es la mujer más rica de los Bienes Raíces. Haber llegado a la cima no le fue fácil. Es una mujer persistente, con convicciones y una visión clara. El año pasado la revista Forbes, la nombró como la mujer self-made más rica de Estados Unidos. Para ella, el nombramiento es un simple aplauso que no hay que tomarse tan en serio. Su dedicación la mantiene en constante alerta para estar atenta a las nuevas oportunides. En un mercado cambiante de factores incontrolables se encuentra la pasión de una mujer imparable.

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“Tienes que ser apasionado de lo que haces. No es que cuando era niña tenía en la mente ser corredora Bienes Raíces. La oportunidad se presentó por sí sola. Creo que muchas personas no aprovechan las oportunidades cuando llegan, o más bien le temen a lo que podría pasar. Tienen miedo al fracaso. Yo no lo he tenido”, comentó a la revista Forbes.
Con 63 años es la CEO de Douglas Elliman Dottie Herman, una agencia con propiedades en Manhattan y Los Hamptons y con una reciente alianza con la empresa inglesa Knight Frank´s para atraer más clientes internacionales. Hoy su empresa es la cuarta más grande de Estados Unidos y la más grande en Nueva York, con ventas netas por $600 millones de dólares. Llegar a esas cifras, requirió de objetivos claros que siempre tuvo claros. Su carácter la empujó.

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Cuando tenía 10 años, su familia sufrió un accidente automovilístico donde su madre murió y su padre quedó discapacitado por algún tiempo. Ella había salido por el cristal. Mientras el padre se recuperaba, ella cuidaba a sus hermanos menores. La situación la llenó de una inmensa fortaleza. “No podía jugar el juego de la víctima. No iba a servir de nada. Está bien llorar un tiempo, yo lo hice pero luego volví al campo de batalla. De alguna forma crecí más rápido de lo normal. No era el dinero lo que me atraía, sino la nueva realidad que tenía que enfrentar”. 
Fue madre cuando apenas tenía 19 años y aún así logró titularse de Adelphi University. Después la contrataron como corredora de Bienes Raíces en Merrill Lynch, en la sede de Long Island. La empresa no quiso seguir en el giro y vendió el negocio a Prudential en 1989. Sus ambiciones comenzaron a cumplirse. Sus colegas le decían que ella podía dirigir Prudential. Ella también lo creyó pero no contaba con los recursos. A través de un estrategia de negocios que le presentó a la empresa, logró que le prestaran $7 millones de dólares. Tan solo un año después logró comprar la corredora de Prudential.
En la entrevista publicada por Forbes Hermann habla de lo que para ella representa el fracaso y de los retos del medio en el que se envuelve. “Yo hago lo que siento, lo que intuyo que debe hacerse. Si fallo, prefiero ofrecer disculpas, pero no dejo que nada me detenga. El éxito es en realidad un fracaso reversible. No debe haber miedo a fallar, de otra manera nunca se alcanzará la gloria”. Su consejo más práctico es “Si tienes una visión, síguela y no la sueltes nunca”.

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Su visión se ha nutrido gracias a su éxito y ha imaginado ahora nuevos rumbos: “Quiero hacer una organización sin fines de lucro para mujeres que buscan emprender. Se necesitan roles que se vuelvan modelos para seguir empoderando a las mujeres. También quisiera monetizar los Bienes Raíces. Mi objetivo es que los corredores puedan vender sus propios negocios para que cuando se retiren logren tener un patrimonio”.

Dorothy “Dottie” Hermann es sinónimo de compromiso. Pactos consigo misma que no ha roto. Metas que ha alcanzado, algunas veces con el viento a favor y otras con el mundo en contra. No hay puerta que le impida el paso. Se apoya de gente que cree en ella. La confianza es su talismán y la que la ha llevado hasta donde está. A alguien que está comenzando en los Bienes Raíces, le aconseja, “nunca dejen que alguien les digan que no pueden”.

Artículo original publicado en Forbes, junio de 2016, escrito por Chloe Servino.

Fuente: NYT