La Difícil Travesía de Adquirir Terrenos para Desarrollo Inmobiliario en la Ciudad de México»
En el corazón tumultuoso de la Ciudad de México, donde las oportunidades parecen florecer en cada esquina, la adquisición de predios para desarrollo inmobiliario se ha convertido en un desafío épico que afecta no solo a los desarrolladores, sino también a los sueños de aquellos que anhelan tener un lugar propio en esta metrópolis imponente. Detrás de la fachada de rascacielos y bullicios urbanos, acecha un problema que ensombrece el panorama inmobiliario: la distorsión de precios.
En las entrañas de esta ciudad vibrante, donde la demanda y la oferta se entrelazan en un juego constante, surge una estadística alarmante: únicamente el 0.4 % de la oferta de propiedades destinadas a desarrollo inmobiliario se encuentra en un rango de precios factibles de adquisición, o incluso por debajo de este. Esta cifra, más que una simple anomalía estadística, es el eco de un problema que reverbera en cada transacción y proyecto.
La distorsión de precios no es solo un número en una hoja de cálculo; es un obstáculo que impacta directamente el precio final de las unidades a desarrollar. Los desarrolladores, enfrentándose a costos de terreno elevados desde el principio, se ven obligados a trasladar esta carga a los futuros propietarios. El sueño de tener un hogar propio se convierte así en una hazaña financiera, distante para muchos y accesible para pocos.
La brecha entre el precio factible de adquisición y la realidad del mercado inmobiliario ensancha una grieta en la sociedad, separando a aquellos que pueden permitirse el lujo de invertir en propiedad de aquellos cuyos sueños de tener un patrimonio propio parecen inalcanzables. La vivienda, más que un simple bien material, se convierte en un símbolo de estatus y accesibilidad económica.
¿Cómo llegamos a este punto? La creciente demanda, combinada con la limitada oferta de terrenos a precios razonables, ha creado un mercado en el que la accesibilidad se desvanece rápidamente. La consecuencia directa es la construcción de viviendas que, desde el principio, están destinadas a tener precios fuera del alcance de muchos aspirantes a propietarios.
Abordar este desafío requiere una mirada integral y colaborativa. Las autoridades locales tienen un papel vital en la revisión de políticas de zonificación y la apertura de nuevas áreas para el desarrollo. Por ejemplo la planificación urbana estratégica y la inversión en infraestructuras pueden abrir nuevas áreas, descomprimiendo la presión sobre zonas saturadas como el caso de la alcaldía de Benito Juárez ofreciendo oportunidades en otras zonas a precios más razonables. Los desarrolladores, por su parte, pueden explorar modelos de negocio que equilibren la rentabilidad con la responsabilidad social, construyendo no solo edificios, sino comunidades sostenibles.
En última instancia, el problema de la distorsión de precios en la adquisición de terrenos para desarrollo inmobiliario no solo afecta a los desarrolladores y compradores, sino que deja una marca indeleble en el tejido social de la Ciudad de México. Revertir esta tendencia no es solo una cuestión de negocios; es un llamado a la acción para construir un futuro donde la vivienda sea un derecho alcanzable para todos, una piedra angular para construir no solo casas, sino sueños y patrimonios duraderos.
Fuente: José Lastra Origi Land


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